26 Abr Redes sociales, manual de uso (I)
Hoy con nuestro psicólogo sanitario Tonino Tarquini hablamos de Redes Sociales. Dada la envergadura del tema hemos dividido la entrevista en dos partes y esta es la primera entrega
A día de hoy, en la sociedad actual y a nivel mundial, los móviles, las conexiones a internet, la suscripción a redes sociales, y otros. son fenómenos largamente generalizados.
En particular las redes sociales, en las últimas dos décadas han revolucionado la forma de acceder a contenidos online así como la forma de relacionarse entre iguales. Las redes sociales representan sin lugar a dudas un gran avance desde el punto de vista tecnológico; han eliminado o reducido distancias físicas y han permitido mantenernos en contacto constantemente. Las redes sociales representan una gran oportunidad de progreso, pero al mismo tiempo pueden ser la fuente de problemas, como por ejemplo: las derivas totalitarias que amenazan los sutiles equilibrios de paz mundial y la sensatez democráticas.
-¿Qué representan las redes sociales hoy en día, y cual es su función?
-Las redes sociales representan un conjuntó de personas que se mantienen en contacto y comparten informaciones. Las redes sociales han acompañado el desarrollo y garantizado la supervivencia del ser humano a lo largo de la evolución, sustentando una función adaptiva. Básico en la naturaleza humana es el sentido de pertenencia, de respaldo, de apoyo. Necesitamos de estar en contacto con otros individuos (iguales), necesitamos de inferenciar, de comparar y compartir para mantener una buena salud mental y garantizar nuestra supervivencia como especie.
Las pandillas de barrio o de la calle de hace unas décadas han evolucionado. Hoy en día los chicos se conectan, se comunican, se relacionan y juegan online. Hoy en día vivimos y vemos la vida en un dispositivo electrónico. Nos estamos enfrentando a uno de los cambios más radicales de la humanidad, y las redes sociales y los entornos digitales están acelerando el proceso de cambio.
-El uso de las redes sociales es como una moneda de dos caras…
Es cierto. Por una cara tenemos que reconocer que el desarrollo de nuevas tecnologías ha introducido en nuestra sociedad un sin fin de beneficios a nivel económico, educativo, productivo, además de la creación de espacios sociales virtuales. Mientras, que, por la otra cara tenemos un uso inadecuado de estas nuevas herramientas, a la portada de todos , puede dar lugar a distintos tipos de problemas.
La facilidad y rapidez con la que se accede a una infinidad de contenidos, puede conducir al desarrollo de otras adicciones o trastornos directamente relacionados como por ejemplo: juego patológico, compras compulsivas, conductas o patrones sexuales no funcionales o en casos siempre más frecuentes, baja autoestima, trastorno dismórfico, trastorno de la conducta alimentaria etc.
Por un lado tenemos un gran avance tecnológico que nos permite compartir, nos acerca, nos ayuda a romper barreras geográficas o simplemente un diversivo en momentos de aburrimiento, por el otro tenemos una arma muy potente que puede manipular o condicionar la conductas de masas.
-De lo que dice se deduce que no se trata de demonizar las redes sociales, más bien de llamar la atención hacia un uso más adecuado de las mismas, ¿no es así?
-La penetración a nivel mundial es total. A día de hoy, más del 60% de la población mundial está registrada en una o más redes sociales. Facebook tiene registrados más de 3 mil millones de usuarios, YouTube se encuentra en segunda posición justo por debajo de los 2,5 mil millones seguidores, WhatsApp con alrededor de 2 mil millones se encuentra en tercera posición y a seguir Instagram, mientras TikTok se acerca con un crecimiento vertiginoso a los mil millones. Solo para citar alguna entre las más conocidas.
Si miramos más de cerca el panorama nacional, en España más del 90% de la población tiene acceso a internet, y de esos más de un 85% son usuarios de redes sociales.
Uno de los hitos que ha marcado un antes y un después en el asentamiento definitivo en la vida de miles de millones de persones, ha sido la pandemia mundial del 2020, cuando las redes sociales pasaron a ser una herramienta de comunicación y de “información” y a veces de “desinformación” imprescindible a nivel mundial.
Las RR.SS. presentan un largo recorrido pero al mismo tiempo una corta historia que inició con Sixdegrees (a final del pasado siglo), dejando espacio a una verdadera invasión en este nuevo milenio. MySpacey y Linkdin aparecieron en el panorama mundial justo en el 2003 seguida de Facebook en el 2004 y YouTube en 2005, Twitter en 2006, WhatsApp en 2009, Instagram en 2010, Pinterest en 2011, Twich 2011 y TikTok en 2016.
Las grandes corporaciones, los grandes capitales han captado el gran potencial que presentan hoy en día las RR.SS, y por esto invierten miles de millones de euros para hacerse con ellas. Antes, los grandes magnates adquirían periódicos, hoy adquieren redes sociales. Si, porque las redes sociales se han ido transformando en un medio de acceso a la información. Un estudio publicado en Estados Unidos ya en 2017, remarcaba que casi el 70% de los estadounidenses se informaban sobre la actualidad a través de las RR.SS. Y los porcentajes suben si nos movemos en entornos de millenians o generación Z.
Mandela decía que quien controla la educación controla el futuro ya que es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Solo dos décadas después de estrenar el nuevo milenio podemos afirmar que quien controla las redes sociales puede controlar y dirigir conductas de masas.
-¿Cúal es la base biológica que engancha ?
-Vivimos constantemente enganchados a la redes, el móvil ha llegado a ser una prolongación física de nuestro cuerpo. Un reciente estudio remarcaba que pasamos una media de 25 días al año conectados a las redes sociales que equivalen a unas 600 horas anuales. Muchas personas se despiden del día con el móvil en la mano, y se despiertan buscándolo en la mesilla a lado de la cama. Consultar las redes sociales ha llegado a ser para muchos la primera actividad diaria.
Los mismos creadores de las redes sociales, reconocen que han sido diseñadas y se desarrolladas sobre la base de principios psicológicos relacionados con la persuasión y el enganche. La base biológica que hay detrás de una conducta adictiva relacionada con el tiempo de permanencia en redes sociales, presenta los mismos patrones que una conducta adictiva a otras sustancias químicas que enganchan.
A la base de las conductas adictivas o de dependencia se encuentra el sistema de recompensa y placer a nivel cerebral. La dopamina es un neurotransmisor, que activa ciertas áreas de nuestro cerebro. Las áreas cerebrales que se activan o intervienen en el proceso de recompensa son: el área tagmental ventral, el núcleo accumbes, los lóbulos prefrontales, además del hipotálamo y la amígdala. Este circuito primordial y ancestral a nivel cerebral relacionan entre si: la motivación, el refuerzo, la recompensa y la memoria. El sistema de recompensa y placer se activa cuando llevamos a cabo alguna conducta que nuestro cerebro asociada a algo placenteros, como puede ser las compras, el sexo, la comida o por supuesto las sustancias químicas.
Psicólogos y expertos del mundo de la tecnología vienen advirtiendo, desde hace tiempo, que el uso frecuente y continuado de las redes sociales puede resultar en una adicción, lo que, a su vez, podría derivar en ansiedad, dependencia emocional, pérdida de motivación, falta de autocontrol e irritabilidad.
-¿Cómo analiza el estereotipo de la belleza en las redes sociales?
-Este es un tema delicado sobre el cual necesitamos de más evidencia científica antes de demonizar. Pero los resultados de algunos estudios llevados a cabo hasta el momento han evidenciado una clara conexión entre RR.SS. y bienestar emocional, sobre todo en sujetos más vulnerables desde un punto de vista psicológico. En la sociedad actual prima el estereotipo o ideal de belleza física y de cuerpo perfecto. Todo esto genera ya de por si un nivel de presión muy alto que añadido a constante exposición a modelos difíciles de alcanzar genera muy frecuentemente una inestabilidad y malestar psicológico. Nos enfrentamos o mejor dicho, estamos expuestos a modelos de belleza inalcanzables.
Howard del 2017, ya en etapa prepandémica, y cuando el auge de las redes sociales se encontraba en plena expansión remarcaba la asociación entre redes sociales e insatisfacción corporal. Así como la correlación entre la insatisfacción corporal y los desórdenes alimenticios. Hay estudios publicados y otros en fase de realizaciones sobre la autoestima, imagen corporal, u otros tipos de trastornos o adicciones relacionadas con las RR.SS .
Teniendo como punto de salida que las redes sociales manejan sobre todo contenidos visuales, han generado y siguen reforzando estándares de belleza efímeros y artificiales. Estos cánones de belleza generan en la mayoría de los usuarios (me refiero sobre las estructuras cerebrales no del todo desarrolladas, como las de los adolescentes, y de consecuencia más fácil de controlar, un exceso de presión social. Guiterrez en 2017, en su publicación afirma que: a través de la red social Instagram se comparten estilos de vida irreales con la finalidad de aparentar una imagen física o estilo de vida que es deseada por los demás.
¿Pero estamos seguros de que la realidad es así? En líneas generales, la imagen corporal, es fruto y consecuencia de tres grandes canales: los padres, los compañeros y los medios sociales. Parece que estos últimos son los transmisores más poderosos hoy en día de los estándares socioculturales de belleza. Una investigación del 2020 de “The Wall Street Journal”, afirma que un elevado porcentaje (más del 30 %) de las chicas se encuentran mal con su cuerpo y mirar contenido en Instagram las hace sentir peor.
Determinados contenidos en redes sociales promocionan conductas no sanas ni adaptativas, sugiriendo estilos y conductas alimentarias malsanas. Hay más que una simple circunstancia o casualidad, que pone el punto de mira en la relación entre el aumento de Trastornos de la conducta alimentaria y uso o abuso de redes sociales. Como remarca Serra, 2015 en solo 4 años desde su creación en Instagram se podían encontrar más de 4,5 millones fotos colgadas que llevaban la etiqueta de “Anorexia”.
Las redes sociales no generan adolescentes deprimidos, ansiosos, dismórfico o causan trastorno de la conducta alimentarias, pero la exposición a determinados contenidos, si puede potenciarlo, sobre todo en aquellos adolescentes que no presentan una sana autoestima, o presentan un índice de vulnerabilidad EMOCIONAL más elevado.
Además, en las redes sociales existe un elevado nivel de voyerismo, que se mezcla a veces con una alta dosis de envidia. La proporción entre quien publica y quien accede a contenidos es de uno sobre diez. Además, se ha calculado que más del 80% de los contenidos presentes en redes sociales es republicado o compartido por medio de otros usuarios. Estos dos factores empujan de forma inconsciente a los usuario (en su gran mayoría) a mostrar o enseñar un prototipo de vida idílica o utópica. Estos niveles tan exasperados de éxito o perfección nos conducen directos a otro tipo de sentimiento muy complejo que se llama envidia, unos de los sietes pecados capitales, y no siempre sana y adaptativa. La envidia es fruto de una comparación, que se asocia a otras respuestas emocionales como rabia, tristeza, ansiedad etc. Las redes sociales directamente o indirectamente pueden alterar nuestro estado de animo o nuestro equilibrio emocional, si no somos capaces de hacer un uso adecuado de las mismas. La posibilidad de caer en este círculo vicioso de voyerismo, envidia etc. Es muy alto.
Las redes sociales, en su mayoría, son el reflejo de una sociedad muy superficial, muy fluida, muy frívola, centrada sobre todo en el aspecto físico, en el “postureo” y en la promoción de un vida ideal y al mismo tiempo irreal.
En la segunda parte de esta interesante entrevista con Tonino Tarquini, trataremos temas relacionados con la psicología de los “likes” y la profesión de influencer, además de unos consejos para los padres.
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